En aquel
trabajo, Pulido duró poco tiempo, porque las máquinas sufrían continuamente
toda clase de desperfectos- seguramente provocados por las armas secretas indetectables
de P2 Inteligencia Naval-. Y el gordo no conseguía suficientes trabajos donde
poder colocar las máquinas. En una ocasión le dijeron a Pulido que haga un
inventario de la pequeña bodega y cuando Joey estuvo frente a frente de todo
aquel armatoste lleno de grasa, donde tenía que registrar, pieza por pieza,
todo el contenido, se le subió toda la nicotina de todos lo cigarrillos que se
había fumado en su puta vida, y le empezó a dar un ataque de risa demencial,
frenética, imparable. Eran oleadas de carcajadas y más carcajadas, que no
tenían ni principio ni fin. Cuando finalmente se tranquilizó, empezó a realizar
el inventario de la pequeña bodega, pieza por pieza. Cuando le contó a su
esposa mormona lo que le había pasado, ella le preguntó que cuál había sido el
motivo de semejante comportamiento y él le mintió. Le dijo que había recordado
un episodio que le había pasado en Montañita. Pues, en una ocasión, Pulido se
había quedado a vivir en Montañita tres meses, y, lógicamente, se había quedado
sin dinero para la comida, así que, cuando iba de la punta al pueblo, muerto de
hambre, a ver de dónde sacaba un plato de comida, se encontró con unos amigos
que le dijeron que no caminara más y que se metiera en una casa de caña a
esperar, que ellos le traerían un plato de suculenta comida. Las horas de
oscura espera, en aquella covacha de caña eran interminables, y Pulido, que le
tenía miedo a la oscuridad, sentía como millones de espíritus, ¿almas en pena?,
se le abalanzaban sobre el rostro y hasta sentía que se lo querían llevar en
peso, pero Joey estaba tan desfalleciente por la hambruna que no oponía
resistencia a nada. Cuando, finalmente, llegaron sus amigos pudo devorar unos
trozos de algo que le parecía fritada, pero que al saborearla le parecía
también una mezcla de carne de vaca con carne de chancho. Cuando terminó de
comer, apetitosamente, sus amigos le preguntaron si le había gustado y él
respondió que sí. Entonces, ellos le dijeron que se había comido un zorro con
un tremendo rabazo.
Eso fue, lo que
Pulido le dijo a Penélope, que era el motivo de la risa demencial, que le había
atacado en el Puerto, pero todo era un cuento porque Pulido, en realidad, no
sabía de qué se había reído ni la causa que lo había motivado.
Por las noches,
Pulido trabajaba incansablemente tipeando en su máquina de escribir mientras
escuchaba la canción titulada: BYE BYE SUPERMAN, del grupo electrónico GEYSTER.
Le daba los últimos toques a su manuscrito titulado: LA
RESPONSABILIDAD POLÍTICA, que contenía dos capítulos, el uno era: TODOS LOS HOMBRES DE LA INDEPENDENCIA DE LA PROVINCIA DEL
GUAYAS.
Y al mismo
tiempo empezaba un manuscrito, que sería el segundo capítulo de LA
RESPONSABILIDAD POLÍTICA, titulado: SOBRE LA LEGALIZACIÓN DE LA POLIGAMIA, capítulo que estaba dedicada a Soraya,
princesa de Irán. Mujer iraní, cuya existencia, por su educación europea,
estaba dividida entre la cultura occidental y la oriental. Y que a pesar de ser
el gran amor del Sha de Irán, Mohamed Reza Palevi, tuvo que divorciarse del
gran emperador persa de extremo Oriente por no poder darle descendencia.
Aquel capítulo
comenzaba con un liminar del profesor Saul Bellow que hablaba sobre la
naturaleza:
Buen trecho nos lleva a algunos a averiguar qué implica el ser hechura
y parte de la naturaleza. El tiempo que demora esto dependerá de la presteza
con que se disuelva el resguardo social en cada caso. Mas, no bien se ha
disuelto ese néctar, muy otro resulta el temple de las cosas, lo cual nos llena
los ojos de estupor y lágrimas. La novedad radica en que, aun si te has elevado
sobre las arenas de la existencia, estás pronto a caer.
Pulido afirmaba
en este escrito, que la naturaleza humana era la fuerza fundamental que
gobernaba al hombre moderno, muy por encima de la razón, la moral o el sentido
común, y que el sistema capitalista de la mano invisible de Adam Smith, con su
filosofía de alta competitividad y de supervivencia del más apto, propiciaba
estas condiciones, donde el hombre moderno, como ejecutivo de una o varias
empresas, se hallaba junto con su sexualidad y el estrés, completamente
perdido, como los leones en medio de la jungla. Pulido proponía regular la
necesidad del hombre-como la de los leones-, de introducir su semilla en
diferentes mujeres y evitar la plaga de los divorcios, que tanto daño le hacían
a las familias con hijos menores de edad o a las mujeres que eran repudiadas
por sus maridos por no poder darles descendencia. Para Pulido, el estrés era el
promotor principal de la voluptuosidad y la lujuria, y el sexo era la
gratificación, que la naturaleza le daba al macho o hembra dominante, por la realización exitosa de un negocio.
Pulido explicaba de esta manera la razón por la que había tantos MANAGERS que
se divorciaban de su esposa para casarse con su secretaria. También afirmaba
que las mujeres que sufrían de infertilidad no tenían que ser repudiadas por
sus esposos porque la legalización de la poligamia arreglaría el asunto e
incluso facilitaría las cosas a las madres que alquilaban su vientre para
ayudar a tener prole a las familias devastadas por trágicos cuadros clínicos de
infertilidad femenina. Aunque a Pulido le quedaba por resolver el ambiente de
competitividad que experimentarían las esposas por obtener los favores de su
esposo y los celos que le quitarían la necesaria estabilidad a la familia.
Por: Sam Scholl
(narrador ecuatoriano)
(Fragmento de la novela Ineptitud que será publicada -como dos anteriores obras- por entregas semanales)


